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9.24.2009

otoño

pues sí, ya es otoño. una época preciosa y adecuada. adecuada para recordar, la nostalgia nos invade al comprobar en carne propia que los días -la luz de los días- duran menos. al verificar que la noche está ahí cada vez más pronto. que cada vez esperamos más al sol y su luz.

recordamos, pues.

la verdad es que nunca deberíamos olvidar.


9.06.2009

consecuencia

de los actos. de las actuaciones, de las no actuaciones.

no, estoy empezando mal. en realidad, queriendo hablar de otra cosa, estoy hablando de "consecuencias", es decir, de las repercusiones que lo que hago o lo que no hago, tengan. tienen.

si yo te mato, mis razones tendré, lo mínimo que puedo esperar es que me condenen. que me señalen con el dedo. que digan de mí: "eres culpable". eso no siempre sucede así. no en nuestra sociedad. nos buscan refugios, excusas, razones, para que eludamos la culpa. y así vamos, escurriendo el bulto y mirando hacia arriba, hacia los lados, preguntándonos porqué pasan las cosas.

yo quería hablar de la consecuencia con uno mismo, con su manera de pensar, de ser.

por supuesto, claro que esto cambia a lo largo del tiempo. pero hay raíces, creo, que se quedan plantadas y fructifican, se hacen más fuertes a lo largo del camino: el amor por los atardeceres, la paradoja de las risas con amigos, el deseo de conocer.

ser consecuente es activo, las consecuencias de los actos son pasivas, nos caen encima. y nos las merecemos.

qué aburrido es hablar de ética sin contar una novela, por eso Lisbeth debe vivir.

música, maestro.

9.01.2009

qué extraño parece.

pero sí, ha sucedido.

venía yo de recolectar mi compra cotidiana y, consecuentemente, me acoplé en la cola. a la espera. debo decir que he sido civil y cívico. o sea, que he adquirido para mi porvenir bolsas reciclables de rafia, mi contribución al descenso del consumo de polietilenos no degradables (esto en realidad quiere decir que no se descompondrán, integrándose al medio ambiente -vale decir, a la cadena alimenticia del planeta,- hasta dentro de un puñado de años a contar en miles, en fin). como no se van a convertir en abono pasado mañana, sino en un par de millones de años o así, yo contribuyo. todo sea por la fertilidad.

a lo que iba.

una señora setentera con un vestido camisero y una bolsita con mediasnoches. era evidente que iba a colarse.

dignamente me pongo y me propongo en mi sitio. inútilmente. la señora setentera con bolsita de mediasnoches me da conversación.

mientras pago, el compañero de fila que ha ido casi siempre delante mío me comenta: "¿víste?, al final se te coló."