sábado 14 de noviembre de 2009

cuando despertó

el dinosaurio todavía estaba allí.

y siguió bebiendo, bebiendo contra el dinosaurio o a favor suyo. bebiendo porque el dinosaurio le exigía su cuota diaria, su dosis para seguir viviendo. seguir viviendo para seguir bebiendo. para que el dinosaurio pudiera aparecer cada vez que despertara.

el cuento más corto del mundo es una historia de terror.

jueves 29 de octubre de 2009

ágora

el ágora es la plaza, el lugar de encuentro. es el sitio dónde nos encontramos o donde vamos al encuentro de los otros, los que no nos gustan. el ágora es abierta, dimensional. en el ágora -espacio abierto- hablamos.

luchamos en las calles, las calles son direccionales, no dejan lugar a la divagación, a la elipse que mató a Hypatia.

Ágora empieza en plan Al Gore, con un plano -elíptico, por cierto- del planeta tierra visto desde el espacio. es toda una declaración de intenciones: Amenabar no nos presenta una "película", nos da un documental, nos cuenta cómo se construyen los totalitarismos.

miopías. sobre todo la nuestra, la de los ricos de éste mundo: Hypatia llevaba razón, la tierra es así. nos lo muestran con los hechos, no hay más cojones que admitir que la Tierra es redonda. vale. pero hay que hacérselo ver al otro. y el otro es el esclavo que conoce de oídas nuestro mundo, el que ve el cuerpo desnudo de su ama salir de su bañera como ven ahora los desheredados del mundo a europa a través de sus antenas parabólicas.

y si los que somos Hypatia valoramos la libertad y el conocimiento, los pobres de la tierra valoran más la capacidad que tiene su desprecio hacia los amos del mundo. eso nos cuenta Amenabar.

miopías de los amos, miopías de los esclavos que no ven más allá de la sensación de menosprecio por los ricos de este mundo y, que sin embargo, se dejan manipular para que, al final, gobiernen los de siempre -será el obispo de Cirene el que gane la batalla-. eso también lo cuenta Amenabar.

Hypatia, en tiempos de crisis, es capaz de cambiar su visión del mundo. vemos el proceso intelectual por el cual pasa de concebir un mundo circular y geocéntrico a un mundo heliocéntrico y -necesariamente- elíptico. el tremendo esfuerzo intelectual que ello supone es su historia. pero también es la Historia: la de la construcción del fascismo a través del miedo a lo más básico: al dolor y la muerte.

se dice: no se cambia la visión del mundo. Amenabar nos muestra cómo diversos personajes van cambiando su punto de vista por diversos motivos cada uno. el prefecto Orestes motivado por las luchas de poder y por el miedo a perderlo, el obispo de Cirene motivado por las luchas de poder y por la certeza de ganarlo todo, el esclavo Davo por no haber tenido nunca el poder sobre el cuerpo de su ama salvo en el momento de darle muerte para evitarle el tormento.

y luego está Hypatia, que lo único que anhela es saber. su conducta nos alumbra hoy: es posible mantenerse y cambiar. ella no deja de creer en la tozudez de los hechos, y, sin embargo, cambia. eso es lo maravilloso: es posible. es posible discernir entre el ruido, entre los gritos. es posible mantener una línea de pensamiento que se atenga a la razón. es posible. Hypatia observa los astros durante buena parte de la película, y lo que ve no le convence. se debate con ella misma hasta encontrar una explicación. explicación que, incluso, va en contra de lo que ella misma asume como evidente. es capaz de ir más allá de los sofismas de su tiempo, del saber del "sentido común".

al tiempo, Hypatia reivindicando la razón niega la leyenda negra que asola a la mujer desde que las religiones monoteístas existen: Hypatia es el camino de la racionalidad, si es una bruja, bienvenidas sean para enseñarnos a propagar el saber, a mantener el saber.

en ese proceso de libertad personal, de búsqueda del saber y de indiferencia al poder, Hypatia es, quizás, el único personaje capaz de presumir de libertad. hay una escena fundamental en la película: Orestes viene pretendiendo a Hypatia durante mucho tiempo y, un día, monta una escena espectacular en el teatro, tañe su flauta y se le declara delante de todos (todos los que valen la pena, es decir, los notables) en nombre de la armonía y perfección que -ella- representa -para él-.

al día siguiente, en el aula, Hypatia le entrega un pañuelo, el pañuelo que comienza la historia, Orestes lo recoge y ve que está manchado de sangre. ella le espeta, le tira a la cara, que es la sangre de su menstruación. viene a decir, si me quieres, quiéreme como soy, no me inventes. soy mujer, soy humana y soy así. y de éste modo deja al descubierto la cobardía, presente y futura, de Orestes.

jueves 22 de octubre de 2009

tenemos dudas

Un amigo me contaba en facebook las suyas (y las mías, para qué negarlo) acerca de un poeta que cuenta que nos da una canción con sus dos manos, manos que son "las mismas de matar." Un tío que nos da una canción como un disparo, como un libro, una palabra, una guerrilla.

Parece raro que hablando de guerra, de conceptos absolutos como "patria" o relativos como "guerrilla" nos emocionemos en la Europa en la que vivimos.

Sin embargo, la solución de todo llega al final, como siempre. Porque el que canta, Silvio, nos da la canción como nos da el amor. Con pasión. Vale que la pasión no lo justifica todo, porque pasión es dolor y es agonía. Pero es que, en su pasión, en la del poeta, consigue darnos no una guerrilla, ni una patria, ni un himno, sino tan solo una canción para abrir una puerta.

Para recordarnos que hemos oído lo que nunca nos han dicho.

Para recordarnos que hemos dicho lo que nunca hemos pronunciado.

Para recordarnos que lo que se da, se da como se da el amor.

sábado 17 de octubre de 2009

pan


cantaba Victor Manuel que el hombre que inventó la caridad, inventó al pobre y le dió pan



viernes 16 de octubre de 2009

canas

recuerdo una de las primeras veces que escuché -escuchamos, ir a ver al Sabina es siempre un acto a la vez colectivo e individual- a Joaquin. era al principio de los ochenta, fue en la playa. en un espacio que llevamos reivindicando para la ciudad desde antes de entonces, justo al pie de un cargadero de mineral dicen que diseñado por Eiffel o sus discípulos.

era la carpa de "El Lagarto" y era Sabina.

era Sabina, sí, pero para mis chicas, para mi chica de entonces, para mis amigas, fué Pancho Varona ("qué bueno está el guitarra", me decían).

las canas nos surgen porque sí. señal del progreso de la edad. aún así, las mostramos o las escondemos. asumiendo o rechazando lo que somos, lo que vamos siendo.

yo enseño las que puedo sin provocar escándalos. me gusta tener canas y amigos que sepan porqué están ahí.

este invierno me voy a dejar crecer la barba.


En mi primera cana
Puso su grano de arena
D. Joaquin Sabina
Y D. Pancho Varona
Nostalgia gatuna
Que huele a mi cuna
No sé si de broma
No sé si me abruma
En mi primera guerra
Casi veo las estrellas
Pero solo vi un cielo
Cubierto de nubes negras
Me quedo con las ganas
De subir a la luna
Te busco en mi almohada
Te pierdo en mis dudas

Como dijo Jack el Destripador
Vamos por partes

Sólo oigo el despertador
Y vivo en un profundo martes
Vamos a ver lo que hacemos
Ultimamente no nos miramos
Y no nos entendemos
Y no nos preguntamos
Solo nos escondemos

Me persigue la tuna
Me escapé de la trena
Hasta el alma me suda
Porque me queman las venas
Cumpliendo condena

Yo estoy en ayunas
Vistiendo mis penas
Con palabras desnudas
Luego me revuelco
Sobre la arena fina de tu desierto
Y despues me engaño
Yo ya no se lo que en verdad es cierto
Pasaran los años y yo
Me agarraré a ti como un clavo ardiendo
Luego yo te incentivo
Con este cheque de amor
Que yo te escribo

Como dijo Jack el Destripador
Vamos por partes

lunes 12 de octubre de 2009

el último minuto

hace un tiempo, quizás al final de éste verano, una amiga se preguntaba en su blog, o en su facebook, o en su flog, no sé, acerca del porqué se tardaba menos en leer una novela de mil doscientas páginas que una de doscientas.

bueno. en la mayor parte de los casos porque la de doscientas es una puñetera mierda.

sin embargo, hay excepciones. hay novelas en las que nos cuesta adentrarnos, novelas a las que tenemos que desbrozar, luchar con ellas porque nos hacen daño, las muy cabronas.

he terminado de leer esta tarde una obra que empecé este verano. una novelita que habla de un asesino no convicto, de un profesor de piano que se arruina con una puta por amor a su mujer moribunda ("Sabe de pronto que ejecuta con Osembe aquello que la vida no le permitió hacer con Aurora, cuando ambos eran espléndidos cuerpos juveniles, llenos de deseo y ganas de comerse el mundo. Qué absurdo. A quién culpar. ¿Tiene responsable todo aquello?. Le regala esta fantasía privada en su vejez a quien no lo puede ni lo quiere apreciar. Una escena reservada para la mujer de su vida, pero interpretada por una sustituta que cobra por llevar a cabo un papel que no comprende."

y el relato del amor del asesino no-convicto con Daniela, la otra cara de la inmigración: el sin-papeles, cuidando niños de otros y dando su amor por dinero (como Osembe, la prostituta nigeriana, da su piel).

todo lo engarza, todo lo une, a todo da sentido, o no, la historia de un futbolista veinteañero, un argentino que llega como promesa y sale como derrota al cabo de la temporada, y su historia de amor con una adolescente de dieciseis años ("¡dieciseis años!, ¡tiene dieciseis años!"). ambos saben que la historia de Lolita tiene un mal final: Lolita crece.

historias paralelas, historias de gentes sumidas en la cotidianeidad y en el dolor de lo cotidiano. únicamente Sylvia sabe que se puede resolver el partido en el último minuto.


Saber perder
David Trueba
Anagrama, Compactos, 2009

sábado 10 de octubre de 2009

si hubiera enseñado las bragas habría sido portada mundial

los mass media se definen a sí mismos como basura porque ocultan -porque "no venden", dicen; porque "no son de interés", dicen, con más hipocresía o vergüenza- cosas, acontecimientos, hechos que, a lo mejor, nos sirven para avanzar en la comprensión del mundo, en su lectura.