Google+

1.19.2009

probablemente


la cuestión de San Ambrosio: si no hablas del demonio, éste no existe. 

bueno.

¿si no hablamos de los errores, de los nuestros, de los propios, no existen?
¿no existe el dolor de los otros, si no los miramos?
¿no existe el desamor, si no pensamos en él?
¿no existe el dolor, si no lo reflexionamos?
¿no existen los ojos de los demás, si no los vemos?

San Ambrosio era santo, y así lo reconoció su iglesia.

(casi mil años después llegó Hume),