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6.25.2009

a falta de mejor nombre

va a ser arbitrista.

el arbitrismo fué en sí un género literario y político a la vez. los súbditos se dirigían a la autoridad de la época (la que tenía el arbitrio, la capacidad de arbitrar entre los poderes) para exponerle sus cuitas y, a la vez, sus soluciones.

el arbitrismo abarca, en general según las fuentes, desde el primer tercio del XVII hasta bien entrado el XIX, aunque en éste siglo ya era una forma arcaica y fuera de lugar.

dirigirse a la Corona porque era la única autoridad, ese es el principio que enarbola Iñaki Anasagasti como motivo de su obra "Una monarquía protegida por la censura" (Madrid, Akal, 2009).

suscribo al cien por cien el papel hipócrita del monarca y su casa durante estos años, respaldados unánimente por los medios, los grandes partidos y los gobiernos de turno. es cierto que, hasta ahora, y sólo desde hace unos años, con la llegada al poder de nuevo de los socialistas, la figura de la sacrosanta familia real era inviolable.

es cierto que lo menos que podían haber hecho es aprender las lenguas cooficiales del estado, que en el discurso de fin de año, aparte de manifestar el orgullo y satisfacción de la reina y propio, podría haber dedicado unas palabras en catalán, en euzkera, en galego...

es cierto que nunca sabemos dónde está la real figura salvo cuando se hiere cazando osos drogados en algún país del este de europa.

es cierto.

pero no divaguemos, volvamos al principio.

el libro de Iñaki Anasagasti, con el cual se pueden compartir argumentos, no es una obra a favor de la república. no lo puede ser, proveniendo de un miembro insigne del Partido Nacionalista Vasco.

si me remito a los arbitristas es porque Anasagasti justifica la actuación de su partido en el recurso a la autoridad del estado, afirma que ellos -el PNV- se remitieron a la corona como única autoridad durante la transición para poder alcanzar el entendimiento.

bueno. esa es la tesis clásica del nacionalismo vasco: del resto de los pueblos del estado español no queremos saber nada, nos entendemos directamente con madrid, mande quien mande. ya lo hicieron durante el franquismo.

Anasagasti da rodeos, una y otra vez, a la figura del rey y la corona, para justificar, a partir de la traición por parte de ésta, la desafección del nacionalismo vasco al estado...

"olvida" que, en este estado, la soberanía radica en el pueblo, no en la corona (otro día hablaremos de la "irresponsabilidad" del rey). justifica así la insolidaridad de los suyos para con el resto de los pueblos del estado español y, también, ratifica, a posteriori, la negativa del PNV a votar la constitución del 78. el nacionalismo vasco nunca ha querido sentarse en una mesa con el resto de los pueblos del estado -modelo federal- sino que prefiere sentarse a discutir únicamente con madrid/la corona (modelo confederal), y a los demás que les den.

en realidad, a pesar de parecer una obra nueva y valiente, el libro de Anasagasti es una manifestación más del fuerismo, lo podría haber escrito el pretendiente Don Carlos en pleno siglo XIX: se harta del concepto "ciudadanía", pero en realidad no ataca a la corona, sino al coronado.

un arbitrista más. muy antiguo todo, cómo el bien dice, dos siglos de luchas carlistas.