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7.29.2009

en mi calle

en mi calle, en mi calle.
En mi calle, las mujeres rumanas han resucitado una costumbre de mi pueblo.
Han vuelto las sillas bajas a la puerta de las casas.
Otra vez gorjean niños y juguetes,
conversaciones a medias y risas bajas.
Subo a mi ático con una sonrisa.